Sofia Corradi nació en 1934, aprendió enseguida lo que significa ser ciudadanos del mundo, gracias a dos padres cosmopolitas que le transmitieron una imparable sed de conocimiento.

La verdadera oportunidad de convertirse en ciudadana del mundo se produce en 1957, cuando Sofía, matriculada en el 4º curso de la Facultad de Derecho de la Universidad La Sapienza de Roma, tiene la oportunidad de pasar un año de estudios en Estados Unidos, ganando la prestigiosa beca Fulbright en las más importantes universidades americanas.

En Nueva York cursa un máster en legislación universitaria comparada en la Universidad de Columbia, una de las más prestigiosas del mundo, pero sobre todo tiene la oportunidad de realizar experiencias vitales impensables para una chica de los años 50.

Cuando regresa a Italia, ve cómo su universidad le niega el reconocimiento de los títulos obtenidos tras un periodo de estudio en la Universidad de Columbia de Nueva York.

Es precisamente a partir de esta gran decepción que hay que empezar a contar el origen del Proyecto Erasmus, el programa intercultural que ha dado a millones de jóvenes de toda Europa la oportunidad de vivir una experiencia de crecimiento en un país distinto al suyo.

En Nueva York cursa un máster en legislación universitaria comparada en la Universidad de Columbia, una de las más prestigiosas del mundo, pero sobre todo tiene la oportunidad de realizar experiencias vitales impensables para una chica de los años 50.

Al final del verano de 1958, Sofía vuelve a casa, con una forma diferente de ver el mundo. Pero una injusticia está a punto de producirse.

“¿Por qué hemos de darte un título si te dedicas a viajar por el mundo?”. Esta fue la respuesta de un celoso empleado de la Universidad a su petición de convalidar los exámenes realizados en América.

La experiencia vital se convierte así en una de las peores humillaciones de su vida.

Pero Sofía no se desanima. Con orgullo y determinación aprueba los 3 exámenes que le faltan en la carrera y 8 meses después obtiene el título de “Doctora en Derecho».

Sin embargo, pronto se da cuenta de que la experiencia de un año académico en el extranjero no ha sido en vano. Empieza a recibir ofertas de trabajo de empresas y despachos de abogados, pero opta por quedarse en el ámbito universitario para cumplir una preciosa misión: conseguir que todo el mundo pueda tener la oportunidad de hacer un viaje de estudios al extranjero como el que ella hizo. Pasan los años, pero su sueño sigue vivo.

En los años setenta se convierte en profesora de Ciencias de la Educación, pero mientras la Europa unida es todavía un concepto lejano, Sofía sigue imaginando la libre circulación de los estudiantes europeos. Durante años recoge ideas para intentar crear una cultura favorable a la movilidad de los estudiantes que se difunda entre profesores y directores, pero sólo se topa con un muro infranqueable de burocracia y prejuicios difícil de derribar.

Lucha durante dieciocho años antes de ganar su batalla, pero en 1987 su idea se hace finalmente realidad. Es el nacimiento del Programa Erasmus, acrónimo de “Acción Europea para la Movilidad de los Estudiantes Universitarios” que, por una afortunada coincidencia, recuerda el nombre de aquel ilustre filósofo holandés que, entre los siglos XV y XVI, recorrió la ruta de las principales ciudades europeas de la época, animado por la sed de conocimiento… Erasmus, en efecto.

Desde aquel lejano 1987, más de 5 millones de estudiantes han viajado a las universidades europeas, contribuyendo a la creación de una Europa de los pueblos.

A lo largo de los años, como extraordinaria herramienta de promoción de la ciudadanía europea, Erasmus ha acercado a los jóvenes al concepto de Europa, visto como un espacio intercultural de intercambio y debate.

Desde entonces, Sofía Corradi es conocida por todos como “Madre Erasmus”, un apodo amable que hace honor a su compromiso con la creación de un modelo intercultural de estudio y de vida que sea un estímulo y una motivación para los curiosos ciudadanos de la Europa del futuro.

En 2014 el Proyecto Erasmus se amplió y refinanció como Erasmus Plus, el nuevo programa de movilidad transnacional que amplió los límites del proyecto predecesor, involucrando también la dimensión laboral y empresarial de sus participantes.

La dedicación con la que “Mamma Erasmus” dirigió su batalla durante años se vio recompensada en mayo de 2016, cuando Sofía Corradi fue galardonada con el prestigioso premio “Carlo V”, un galardón asignado por la “Academia Europea de la Fundación Yuste” que cuenta entre sus galardonados con Michail Gorbachov, Premio Nobel de la Paz, y Simone Veil, la primera mujer en ocupar el cargo de Presidenta del Parlamento Europeo. Unos meses más tarde, recibe del Presidente de la República el honor de Comendador del Mérito de la República.

“Un enfado y una humillación: esta es la génesis del Erasmus. Me prometí que ningún otro estudiante tendría que sufrir una ofensa como la que yo había sufrido».

Ha cumplido su promesa.